(Adolfo R. Gorosito, julio 2019) – Como todos sabemos el 20 de julio se celebra el Día Internacional del Amigo (otros prefieren Día Mundial de la Amistad), y el propósito de enfatizar sobre ese sentimiento enaltecedor es el mismo. Don Atahualpa Yupamki sostuvo siempre un simpático dicho: “Amigo es uno mesmo en el cuerpo de otro”. Son muchos los que han dicho o escrito sobre la Amistad, innegable motor de la sociedad si lo interpretamos y adoptamos debidamente. Aprovechemos un fragmento de lo que en cierta oportunidad escribió mo maestro en periodismo y gran amigo Emilio Novas:

 “La Amistad reparte los bienes y los males”, escribió Gracián. Cuando se consagra la Amistad se ha compartido una parábola entre los polos de la convivencia o de la distancia. Para Diógenes la amistad es el alma de los cuerpos. El oriental Krishna enseñaba: “Cada uno lleva en sí mismo un amigo”. Tiene afinidad con el proverbio de Antonio Machado: “Más buscas en tu cuerpo al otro que va contigo”.

Juan Ramón Jiménez creía en la amistad: “Este divino fuego que un día se regala”, decía. Nos mantienen vivos los amigos cuando pueden contradecirnos con razón. No lo son aquellos que siempre aprueban creyendo halagarnos. Con severidad piensa La Rochefoucauld: “Es más vergonzante desconfiar de nuestros amigos que ser engañado por ellos”.

La memoria del bien es un valor primordial, pero no único. Escribió el griego Isócrates (436-338 A.C.):“Con los amigos compórtate de manera que no tengas que esperar a que te pidan; acércate a tiempo”. Y dijo Raúl González Tuñón (escritor argentino):  “Habré vivido una alta vida si después de muerto me recuerdan como un amigo leal”. Y así fue. Está vivo ese recuerdo del futuro”.